Metodología
Documentar supuestos: cómo añadir contexto real y evitar errores de interpretación
Cómo documentamos los supuestos en cada informe
Antes de publicar cualquier análisis, dejamos claros los supuestos sobre los que se apoya. Evitar malentendidos es nuestro objetivo: un lector informado interpreta mejor los datos si sabe qué se ha asumido y qué no. Además, la transparencia en este punto ayuda a identificar riesgos y escenarios en los que las conclusiones pueden cambiar. La documentación de supuestos es parte central de nuestro método y se refleja en cada informe, desde el resumen hasta los anexos.
Supuestos visibles desde el principio
Siempre señalamos los supuestos principales en la introducción y los explicamos en tablas o anexos. Esto permite que el lector vea de inmediato el marco bajo el que se analizaron los datos y decida si es relevante para su situación particular.
Clasificación por importancia
No todos los supuestos afectan igual: diferenciamos entre los críticos, que cambian la conclusión si varían, y los secundarios, que solo matizan detalles. Al clasificarlos, damos pistas sobre dónde poner el foco al interpretar el informe.
Supuestos validados externamente
Revisamos los supuestos junto con testimonios de expertos y lectores habituales, para comprobar si reflejan la realidad del sector o necesitan matices. Incorporar comentarios externos enriquece la documentación y hace el análisis más robusto.
Actualización y seguimiento
Al finalizar, actualizamos la lista de supuestos si el contexto cambia o surgen nuevos datos. Este seguimiento asegura que los informes sigan siendo relevantes y útiles, evitando que el lector se guíe por premisas desactualizadas.